Los dichos de las mamás colombianas son esas frases que mezclan cantaleta, sabiduría y humor, y que terminan quedándose con nosotros toda la vida. «No me abra los ojos», «cuento hasta tres…» o «un día de estos no me van a encontrar» son parte de la banda sonora de crecer en un hogar colombiano. Aquí reunimos 20 de los más recordados, con su significado, para reírte, recordar y compartirlos con quien también creció escuchándolos.
Y es que las mamás, además de expertas en remedios caseros, se lucen cuando de dichos se trata. Frases como «es mejor prevenir que lamentar», «usted no se manda solo» o el temido «no se dice qué, se dice señora» quedaron grabadas para siempre.
Esos dichos maternos suelen ser el resultado de la cantaleta: ese momento ideal en el que salen a relucir los dotes filosóficos que toda madre tiene, y donde nos dan un memorando, nos comparten una reflexión o nos lanzan una advertencia disimuladamente. Ellas nos dan la vida, nos crían y nos apoyan, y en ese camino nos marcan con frases llenas de anécdotas y recuerdos.
Por eso reunimos los dichos colombianos maternos más populares, para recordarlos con alegría y asegurarnos de no olvidarlos nunca:
1. No me abra los ojos
Esta expresión se lanza para calmarnos cuando estamos ofuscados y, de paso, cumple otra función: recordarnos cuál es nuestro lugar en la casa y quién es la que manda. Se refuerza con la mítica «¿y desde cuándo los pájaros tirándole a las escopetas?». De esos dichos que te erizan la piel.
2. Cuento hasta 3 y…
La advertencia de que hay que obedecer una orden de forma inmediata. No siempre se completa el conteo, y casi siempre viene acompañada de «…y ya empecé» o «…y ya voy en 2». Te trae recuerdos, ¿verdad?
3. ¡Mientras usted viva bajo este techo y estas cuatro paredes, se hace lo que yo diga!
La frase madre por excelencia cuando el objetivo es que recordemos quién pone las reglas en la casa. Y tenían toda la razón: ellas siempre supieron lo que mejor nos convenía.
4. ¡A que voy y lo encuentro!
El aviso de que ella tiene el poder misterioso de encontrar cualquier objeto extraviado que nosotros «no vemos». Cuidado cuando lo dice así: «¡ay, donde vaya yo y lo encuentre!». Mejor corre tú a buscarlo primero.
5. Entonces si su amigo se lanza de un puente, ¿usted también?
Todo un clásico. Nos parecía ilógica, pero hoy entendemos que solo buscaban que tuviéramos la personalidad suficiente para no exponernos a riesgos ni a situaciones embarazosas. Y jamás —lee bien, jamás— se respondía de manera literal.
Y aquí viene la ñapa
Las mamás colombianas son, básicamente, un diccionario andante: guardan una infinidad de dichos. Aquí van más frases típicas… seguro reconoces varias:
- ¡Estas no son horas de llegar a una casa decente! — El recibimiento infalible cuando uno se pasaba de la hora acordada.
- Se me está llenando la taza. — El aviso de que la paciencia está a punto de desbordarse; mejor parar ahí.
- Le entra por un oído y le sale por el otro. — Para cuando el consejo, otra vez, no hizo escala en el cerebro.
- ¡Búsqueme que me va a encontrar! — La advertencia de que se está jugando con candela.
- Algún día me lo va a agradecer. — El clásico anticipo de que, en el fondo, tenía razón.
- Cuando tengas hijos, te vas a acordar de mí. — La profecía que, tarde o temprano, siempre se cumple.
- ¿Usted cree que estoy pintada o qué? — Cuando la ignorábamos como si no estuviera ahí.
- Usted verá. — Dos palabras con más peso que un sermón entero.
- Yo sé por qué se lo digo. — La sabiduría de mamá no se discute: se acata.
- Haga lo que se le dé la gana. — Traducción real: «hágalo… y verá lo que le pasa».
- Cuando usted va, yo ya he ido y vuelto dos veces. — Nadie le gana en experiencia ni en malicia.
- ¿Y usted qué creyó, que esto es un hotel? — El recordatorio de que en casa también se colabora.
- ¡Ay, me tenía con el credo en la boca! — Lo que decía después de un susto por nuestra culpa.
- ¿Usted cree que yo nací ayer, cierto? — Imposible hacerle el cuento: ella ya se lo sabe.
- Un día de estos se van a levantar y no me van a encontrar. — El dicho más dramático… y el que hoy, con los años y la distancia, más nos aprieta el corazón.
¿Ah, tú también te has sorprendido repitiendo los dichos de mamá?
Sí, quizás sus dichos nos molestaron en algún momento, pero hoy cada uno nos hace sonreír y recordar con cariño los instantes a su lado. Ellas tienen magia: ahora somos nosotros quienes repetimos sus frases casi sin darnos cuenta. ¿Te ha pasado?

Esas frases te siguen sonando porque una parte de ti nunca se fue de Colombia.
Y esa misma raíz es la que hace que miles de colombianos en el exterior sueñen con volver a tener algo propio allá. En Inter-Image acompañamos a colombianos que viven por fuera del país a cumplir el sueño de su casa propia en Colombia, con crédito y asesoría desde donde estén.
A todas las mamás colombianas, dentro y fuera del país: gracias por su sabiduría, su fuerza y el amor que le imprimen a todo lo que hacen. ❤️